Identidad sexual, especialmente en relación con la sociedad y la cultura; la condición de ser hombre o mujer.
El término género se refiere a roles socialmente construidos y conductas aprendidas, así como a expectativas asociadas con el hombre y la mujer. Cuando se habla de género, se habla en general de desigualdad sexual —las mujeres y las niñas tienen menos oportunidades en la vida simplemente porque pertenecen al sexo femenino. Sin embargo, “género” también se refiere a los hombres, a quienes se define igualmente por los derechos y los papeles que se les "asigna". Dar los mismos derechos y consideración a las mujeres y las niñas no significa quitárselos a los hombres.
Si bien las mujeres de todo el mundo han demostrado que son tan inteligentes y capaces como los hombres, todavía no son tratadas como iguales en muchos países. Las mujeres y las niñas no gozan de los mismos derechos, oportunidades, responsabilidades y opciones en la vida que supuestamente tienen los hombres y los niños por derecho de nacimiento.
Las mujeres representan la mitad de la población del mundo. Este "doble rasero" para niñas y mujeres daña a cada integrante de la sociedad y repercute en forma negativa en el desarrollo económico. Las sociedades donde las mujeres gozan de los mismos derechos que los hombres son más ricas. Los países prosperan más, crecen más rápido y tienen mejores sistemas de gobierno —factores importantes para el crecimiento y el desarrollo.
Por el contrario, las desigualdades entre mujeres y hombres tienden a ser más grandes en los países pobres, según Engendering Development (Hacia la integración de sexos en el desarrollo económico), una publicación del Banco Mundial que trata la importancia del género para el desarrollo.
En algunas aldeas de la India, los hombres suelen gastar una gran parte de sus ingresos para uso personal (cigarrillos, bebidas, juego, etc.), mientras que las mujeres los utilizan para cubrir las necesidades de su familia (alimentos, tratamiento médico, gastos de la escuela y ropa para los niños), según un estudio realizado en la India que cita La voz de los pobres (i), una serie de entrevistas a más de 60.000 mujeres y hombres pobres de todo el mundo.
En África, donde la mayoría de la población se gana la vida cultivando la tierra, las mujeres hacen al menos el 70% de las labores agrícolas. Con todo, sus opiniones cuentan muy poco a la hora de decidir cómo se gastan los ingresos. Cuando las mujeres no pueden tomar decisiones financieras, es más difícil ayudar a los pobres a salir de la pobreza, explica Mark Blackden, especialista en género del Banco Mundial. La situación se torna aún más crítica en las familias encabezadas por mujeres. Con frecuencia, la falta de acceso a servicios legales, económicos y sociales se traduce en mayor pobreza.
Ciclo vital de la desigualdad
En el mundo, hay mujeres a quienes siempre se les negará:
Libertad personal — En algunos países, como en Ghana, las mujeres son legalmente propiedad de su marido, mientras que en otros, las mujeres no pueden salir de la casa ni conseguir trabajo sin el permiso de un hombre, según el programa del Banco Mundial La voz de los pobres.
Educación — Menos niñas que niños se matriculan y terminan la educación primaria o secundaria, aunque la investigación demuestra que invertir en la educación de niñas mejora significativamente la perspectiva económica de un país.
Empleos o igualdad de remuneración — Las leyes y regulaciones laborales de varios países en desarrollo disuaden a las mujeres de trabajar, ya que cuando consiguen un empleo, ganan por lo general hasta un 27% menos que los hombres por el mismo trabajo, sin importar su experiencia ni educación.
Derechos legales — La limitada legitimación procesal afecta a las mujeres de innumerables maneras —desde su inviabilidad de solicitar préstamos porque no pueden poseer legalmente tierras hasta su incapacidad de tomar decisiones respecto al cuidado de sus hijos o de su propio cuerpo (decidir cuándo y cómo son tocadas)—. Cuando las mujeres dependen legalmente y, por ende, económicamente de sus maridos o de otros parientes varones, no tienen otra opción que aceptar lo que les brinda la vida. Por ejemplo, en Ucrania, Letonia y Macedonia, donde hay leyes contra la violación, las mujeres dicen que no se molestan en denunciar una violación porque las autoridades no hacen nada al respecto.
Representación política — Las mujeres están subrepresentadas en todas las instancias del gobierno de los países en desarrollo, a pesar de ser capaces de representar a sus pueblos. Sin representación, se presta muy poca atención a las leyes que limitan las oportunidades para las mujeres y las niñas.
Resulta difícil romper las barreras
A veces resulta difícil luchar contra la discriminación sexual porque eso suele ir en contra de ciertas tradiciones locales que están muy arraigadas. Entonces, aunque se modifiquen las leyes, la sociedad continúa viviendo de acuerdo con sus creencias culturales.
Por ejemplo, en los años sesenta, la India proscribió la tradición de la dote —donde el futuro marido le exige a su novia que aporte bienes materiales, de lo contrario, no la tomará como esposa—. Pero esta tradición está tan arraigada en la sociedad local que la mayoría de las novias todavía proporcionan una dote. Las cosas están cambiando lentamente. Quizás hayas escuchado en las noticias sobre algunas novias que se están rebelando contra esta práctica y la denuncian a las autoridades.

En la IV Conferencia Mundial de la Mujer celebrada en Pequín en 1995, la comunidad internacional adoptó una plataforma de acción que tiene por objeto mejorar las condiciones de vida de la mujer. Los conferenciantes comprendieron que no es posible el desarrollo y el progreso si la mitad de la población de un país no goza de los mismos derechos.
El Banco Mundial y otras organizaciones que se dedican al desarrollo se han convertido en fuertes defensores de la igualdad entre el hombre y la mujer en todos los aspectos de la vida. El Banco ha proporcionado cerca de US$6.300 millones desde 1995 para la educación de las niñas y más de dos tercios de sus préstamos para la salud, la nutrición y la población han incluido objetivos relacionados con el género. Otros proyectos abordan reformas legales formuladas para que la mujer tenga mayor acceso a derechos legales, especialmente el derecho a poseer tierras. El Plan de acción sobre cuestiones de género (GAP, por sus siglas en inglés) del Banco Mundial, que comenzó en 2007, trata de promover la potenciación económica de la mujer en todo el mundo. Hasta enero de 2009, el GAP había asignado US$29,3 millones para lograr su objetivo.
La comunidad internacional también ha comenzado a analizar los problemas que enfrentan los niños. Por ejemplo, en ciertos países de Europa central, América Latina y el Caribe, muchos chicos abandonan sus estudios, especialmente la escuela secundaria. Algunos no ven la ventaja de seguir estudiando y prefieren buscar trabajo, pero en muchas ocasiones se ven atraídos por trabajos relacionados con actividades ilegales.
Si eres mujer, continúa creyendo que tu opinión tiene valor y tu contribución es necesaria para mejorar el mundo que te rodea. Sigue estudiando y lucha por tus sueños, no importa lo difícil que resulte el camino al éxito. Si eres varón, respeta a la mujer como te respetas a ti mismo. Trata de ser consciente hasta de las desigualdades más sutiles.
¿Te apasiona este tema? Hay muchas organizaciones que trabajan a nivel nacional o internacional para que tanto mujeres como hombres tengan las mismas oportunidades en todos los aspectos de la vida.
Explora estos sitios web para enterarte más sobre la desigualdad entre hombres y mujeres:
- El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) trabaja en 140 países donde se dedica a brindar educación sobre la salud reproductiva y el VIH/SIDA, promover la igualdad entre hombres y mujeres y ayudar a reducir la violencia contra la mujer.
- Women Thrive Worldwide (i) trabaja en la defensa de políticas económicas internacionales y derechos humanos que apoyan a la mujer a nivel mundial, a fin de terminar con la pobreza en sus vidas, comunidades y naciones.
- La Coalición Internacional por la Salud de las Mujeres trabaja para generar políticas, programas y financiamiento en materia de salud y población que promuevan y protejan los derechos y la salud de las mujeres y las niñas de todo el mundo, particularmente de África, Asia, América Latina y los países en transición postsocialista.










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