El duro camino de los niños de Kibera al éxito

Por Caitlin Brooks Rooney,24,Estados Unidos | 27/10/2011 | Temas:Educación | A 13 persona(s) le(s) gusta esta página
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A pesar de la dificultad de las clases, los niños llegan contentos a la escuela todos los días a ver a sus amigos, aprender, luchar por el éxito, y hacer todo lo posible para mejorar sus circunstancias. 

Kibera es un barrio marginal de Kenya en África Oriental que cuenta con una  vibrante personalidad, fuerza y cultura única.

Como estudiante de American University, en Washington, D.C.  me siento muy afortunada de haber tenido la oportunidad de visitar el barrio de Kibera dos veces.

A veces me pregunto cómo fue que desde Estados Unidos llegué a Kibera y como la sugerencia de mi madre de acompañar a mi profesor de historia a Kenya  me hizo enamorarme de ese barrio y su gente.

Desde aquel primer viaje, tuve la suerte de obtener una "perspectiva privilegiada" sobre la vida en ese poblado barrio a través de mi trabajo con los niños de la Fundación Kibera y quedé impresionada con el poder que tiene la educación para elevar y mejorar la vida de los niños.

La infraestructura dentro del barrio es diferente a todo lo que había visto o me hubiera podido imaginar.

En 2009, el Censo de la Población y Vivienda de Kenya  informó que alrededor de 200.000 personas viven  confinadas en un área aproximadamente del tamaño del Central Park en Nueva York en el barrio de Kibera. Sin embargo, estimaciones extraoficiales indican que el número de habitantes se encuentra en los millones de personas.

Kinbera es un lugar donde los edificios de concreto y ladrillo son un lujo, la mayoría de las casas son una secuencia de parches de acero corrugado, ramas de árboles, barro, y todo el material de construcción que se encuentre disponible y sirva para detener el clima.

Las calles de ese barrio son como un laberinto; serpentean de una manera que siempre me hacen dudar, una y otra vez si llegaremos algún día a nuestro destino.

No hay señales de tránsito; pero sus habitantes navegan fácilmente por las diferentes áreas de Kibera Yo siempre me pierdo por completo y acabo dando vueltas tratando de llegar a cualquier parte.

En las calles hay  anuncios de compañías como Coca-Cola y Barclays pintados sobre las paredes de los edificios y encima de las cercas.

Los pequeños arroyos de aguas negras son visibles en casi cualquier lugar, junto con la basura que arropa el suelo.

A pesar de que la gente de Kibera lucha cada día contra el crimen, el hambre, la pobreza extrema y las condiciones de hacinamiento, todavía hay potencial para mejorar.

Ese potencial para mejorar sus vidas es lo que hacen esencial el guiar a los niños hacia el éxito a una edad temprana.

Los niños de la Fundación Kibera trabajan para crear oportunidades para los jóvenes a través de becas y talleres universitarios, creando laboratorios de computación, recolectando donaciones y construyendo una red de apoyo robusta para ayudar a los niños a  alcanzar su máximo potencial académico.

El sistema de educación de Kenia comienza a clasificar a los niños de acuerdo a su desempeño desde los primeros años de la escuela, lo que obliga a los jóvenes de Kibera a decidir pronto si quieren usar su educación como una herramienta para el éxito.

Desde una perspectiva estadounidense, esto parece duro y poco realista. Mis recuerdos del jardín infantil son de una época en la que podía jugar a las casitas, con el computador y libros de colorear. Para los niños en Kenia, el estricto sistema significa que el apoyo y estimulo temprano pueden alterar el curso de sus vidas.

Durante mi estadía en Kibera este verano, ayudé a un profesor con su clase de segundo grado en la se aprenden desde fracciones hasta comprensión de lectura, y todo es en inglés.

 No me puedo imaginar una escuela estadounidense pidiéndole a sus alumnos hacer lo mismo en un idioma extranjero.

A pesar de la dificultad de las clases, los niños llegan contentos a la escuela todos los días a ver a sus amigos, aprender, luchar por el éxito, y hacer todo lo posible para mejorar sus circunstancias.

 Me sorprendió lo temprano que se dan cuenta de cómo el éxito en el aula puede determinar su futuro. Hasta los que tienen 7 años de edad parecen saber que al recibir una educación puede darles la oportunidad de salir de Kibera.

En Kibera, si le das a un niño una beca, probablemente querrán tener las mejores notas de su clase, poner los ojos en la universidad, y trabajar para devolver a su comunidad. Yo sé que esto es cierto porque he pasado bastante tiempo con mucha juventud talentosa,  con energía y dedicación en el barrio de Kibera, y sé que el potencial se encuentra allí.

Foto © Kibera Children Foundation.

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