Educación para luchar contra el cambio climático
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Nicole, de 6 años, me muestra como construyó con sus propias manos algunos muebles y accesorios para sus muñecas con cartón, plástico y papel que encontró en algún rincón de su casa. Se ve feliz y orgullosa de sus juguetes y de la realización de tan brillante idea en tan poco tiempo.
Nicole viene de una familia de escasos recursos económicos. Vive en una comunidad rural llamada “El Copey”, en las afueras del estado Lara, Venezuela. Allí, el acceso a la educación infantil es increíblemente limitado y problemas como la salubridad y la seguridad social son los principales aspectos a tratar.
Su familia se dedica a cosechar la fibra del sisal, una de las plantas más comunes de las zonas semi-áridas. Esta fibra suele utilizarse para fabricar telas, mecates, sacos, objetos de decoración y diferentes tipos de papel. En su lucha por sobrevivir y salir de la pobreza, la familia de Nicole, como muchas otras de la región, no se había dado cuenta del efecto que tiene el medio ambiente en su bienestar.
La inspiración de Nicole surgió a raíz de un taller de educación ambiental que organicé en el 2007 para tratar los temas ambientales más importantes de la zona, incluyendo la falta de agua y técnicas biológicas para los cultivos agrícolas.
Ese día, sus juguetes fueron un pequeño ejemplo de lo que puede hacer la educación ambiental en una comunidad, y fomentar el respeto que hay que tenerle al medio ambiente para poder enfrentarse al cambio climático.
Los talleres, los cuales tardan o una mañana o una tarde entera, explican el efecto del cambio climático en la vida diaria de pequeñas comunidades. Cubrimos temas como técnicas, soluciones y estudios de caso de diferentes aspectos sociales y ambientales que afectan cada zona geográfica.
En el taller dictado en El Copey cubrimos el reciclaje, la contaminación ambiental, técnicas para recolección de agua y por último, técnicas biológicas para los cultivos agrícolas. Ya que tratamos temas de interés general, en los talleres participaron no sólo las familias de los estudiantes sino también el resto de la comunidad.
La idea nació de mi interés por la creación de conciencias ambientales y ciudadanas para la sociedad venezolana y su estrecha relación con la conservación del ambiente. En el 2004, entré en la Universidad Yacambú, ubicada en el estado Lara (Venezuela) a estudiar la carrera Licenciatura en Estudios Ambientales.
Quise realizar mi tesis profesional sobre el cambio climático, el cual ha y continuará alterando los hábitos energéticos, ambientales, sociales, económicos y culturales de las poblaciones, pero sin dejar atrás el aspecto imprescindible de la educación ambiental.
Relacioné la falta de información en la población venezolana con la falta de la más importante forma de divulgación: la educación ambiental. Al no existir un plan educativo nacional para afrontar éste tema climático, se me ocurrió la idea de crear el Programa de Educación Ambiental Formal (P.E.A.F.) orientado al estudio del Cambio Climático para la capacitación pedagógica de este vital tema en las actuales sociedades.
El programa, dirigido principalmente a niños y jóvenes entre los 5 y 13 años, enseña actividades y técnicas teóricas y prácticas para lidiar con los problemas ambientales. En la enseñanza utilizo nuevas terminologías y enfatizo los sucesos de actualidad respecto a los desastres naturales, encuentros de expertos y decisiones internacionales. La enseñanza ambiental está inmersa en actividades que tocan todas las asignaturas incluyendo matemáticas, castellano, deportes y ciencias.
Desde el comienzo de sus estudios académicos, el alumno debe conocer su parte en la simbiosis ambiental. También debe entender que dado a la negligencia y actitudes negativas en la sociedad, se ha formado una contaminación irreversible que seguirá generando cambios globales en el medio ambiente.
A partir de este programa educativo surgió un Kit Ambiental. Por medio de juegos ecológicos, guías especializadas, láminas y otros materiales, el niño o joven “aprende jugando”. Enseñar a los más pequeños temas complejos como este a veces puede ser difícil. ¿Qué mejor forma de hacerlo si no jugando?
Durante tres años después del nacimiento del P.E.A.F. y del Kit Ambiental pude poner en marcha una serie de encuentros y talleres de capacitación para alumnos y docentes en instituciones privadas y públicas, con respecto a la divulgación de temas ambientales.
Al aprender a estar en simbiosis con la naturaleza, se puede comprender lo magnífico que es nuestro planeta y tener la capacidad de divulgarlo. Nosotros mismos podemos ser protagonistas de integración de los demás hacia un cambio de conciencia global para lograr una mejor calidad ambiental y por consiguiente una excelente calidad de vida.
Nicole y su familia han demostrado que no es importante cuánto uno tenga o deje de tener. Lo imprescindible es actuar ya, pensando en las generaciones futuras. Sus acciones a favor de la conservación del ambiental dejan una enseñanza inconfundible para crear un cambio de conciencia ciudadana y ambiental.
Comentarios y críticas
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Maria Eugenia Rinaudo (not verified)
Muchísimas gracias por sus