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Tus preguntas a Yasmina Khadra (1/2): la escritura

Entre el 12 de diciembre de 2011 y el 2 de enero de 2012, nos habéis enviado a través de Facebook las preguntas que queríais hacerle a Yasmina Khadra, escritor imprescindible (más de 500 000 ejemplares vendidos solo en Francia en 2008 de su novela Lo que el día debe a la noche), conocido en todo el mundo (sus obras se publican en 33 idiomas en más de 40 países) por sus novelas comprometidas con la paz en África y Oriente Medio.

Hoy, el autor argelino que acaba de publicar su nueva novela La ecuación africana, responde a vuestras preguntas y nos ofrece de paso algunas ideas de lectura con el fin de agudizar nuestro sentido de la empatía y el respeto mutuo.

La escritura: una vocación...

Dwanna Jones (Estados Unidos): ¿Qué te motivó a escribir?

Yasmina Khadra: Yo nací para escribir. Empecé a hacer mis primeros garabatos a los ocho años y escribí mi primera novela a los 11. Y nunca he parado. A los 17 años, terminé mi primera colección de relatos cortos Houria. Mis motivaciones son el rechazo a las camisas de fuerza y el amor hacia los demás. Escribo por amor, para compartir universos.

“Te pueden quitar todo: tus bienes, tus mejores años, todas tus alegrías y todos tus méritos, hasta tu última camisa. Pero siempre te quedarán tus sueños para reinventar el mundo que te han confiscado”. – El Atentado (2005)

Lofty Azeumo (Camerún): ¿La profesión de escritor te mantiene ocupado todos los días?

Yasmina Khadra: No considero la vocación de escritor como una profesión, aunque algunos viven de ello. Yo escribo en función de mi inspiración. Puedo pasar varios meses en una especie de inmersión, para pensar en el tema que me ocupa, para hacer y deshacer mis personajes, para concebir la estructura del texto, etc. Luego, cuando toda la “película” (porque lo visualizo todo en mi cabeza) me parece bastante coherente, elijo un momento adecuado y me pongo a escribir.

Sin embargo, soy un hombre de acción, me gusta invertir y contribuir en cualquier cosa. Es la razón por la que trabajo de Director del Centro cultural argelino de París y también dirijo una colección de literatura argelina (colección “Bel horizon”) para Après la Lune, una pequeña editorial francesa en la que he invertido mucho porque quería promover el trabajo de autores argelinos con talento, pero desconocidos.

Thierry B. (Francia): En tu página web, explicas: ”Al principio, escribía en árabe. Mi profesor de árabe se burló de mí, mientras que mi profesor de francés me animó”. En la actualidad escribes todas tus novelas en francés. ¿Ese profesor desempeñó un papel importante en tu vida?

Y. Khadra: Era un hombre fascinante, atento a los esfuerzos de sus alumnos y generoso. Pero se limitaba a hacer su trabajo. Además, para que veas que no me trató de forma diferente que a los demás alumnos, te voy a contar una anécdota: un día, un director de cine estadounidense, después de haber leído mi libro autobiográfico, El escritor, se puso en contacto conmigo para informarme de que este profesor trabajaba en una productora de París. Conseguí hablar Conseguí hablar con él por teléfono. Efectivamente, era él. No se acordaba de mí...

Ideas de lectura 

Os recomiendo encarecidamente La virgen de los sicarios, de Fernando Vallejo, para tomar conciencia de la suerte que tenemos cuando evolucionamos en un país estable y de la importancia de preservarla. El Extranjero de Camus se lee fácil, pero es muy fuerte. Esta novela demuestra que la simplicidad no es pobreza, sino un refinamiento al alcance de todos. Si esto es un hombre, de Primo Lévi, para que los jóvenes aprendan que nunca hay que despreciar a los demás, ya que nuestras diferencias nos permiten descubrirnos mutuamente y esto contribuye a embellecer nuestra vida.

Johna Pauline Mandac (Filipinas): En tu opinión, ¿cuál es la principal cualidad que debe tener un aspirante a escritor para poder triunfar?

Y. Khadra: Para consolidar su vocación, un escritor no debe ver las cosas pensando en cómo será acogido por la opinión pública, sino pensando en su propia generosidad, ya que para mí, el secreto del triunfo en la literatura radica en estar convencido de haber escrito libros muy buenos. Para lograr este objetivo, nos tiene que gustar leer a todos los escritores sin distinción porque, sin darte cuenta, de una manera o de otra todos ellos te influyen. Nos tiene que gustar el idioma que practicamos. Nos tiene que gustar la gente.

Y un compromiso

Saadia Iqbal (Suiza): ¿Crees que los escritores de los países con problemas sociales y económicos tienen la responsabilidad de reflejarlos en sus escritos?

Y. Khadra: No es una obligación. Un escritor es un creador de universos. No se nos imponen, nosotros los elegimos.

El escritor nos habla acerca de la complejidad de los seres y las cosas, y lleva un poco más lejos nuestra orientación y nuestra percepción de la humanidad. Pero nada le impide acompañar a las diferentes mutaciones de su sociedad y tomar parte para denunciar los excesos y abandonos de esa misma sociedad. Para ello, es imprescindible que sea sincero y tenga una implicación concreta en lo que denuncia.

En la actualidad, algunos autores se erigen como críticos sin tener los argumentos razonables que van con esa actitud. A menudo, para merecer la condición de rebelde, se rebelan contra sus propias creencias y eligen una carrera en detrimento de una conciencia. ”A cada virtud su literatura inmunda”, dijo Louis-Ferdinand Céline. Y el propio Céline, a pesar de su inmenso talento, no era ningún santo.

Youthink!: ¿De qué modo la literatura es un arte liberador, tanto a través de la escritura como de la lectura?

Y. Khadra: El libro es el único lugar donde una persona llega a ser plenamente humana. Es un arrebato consentidor hacia los demás. Abrir un libro es abrir su mente a la suerte de los demás, compartir sus sentimientos, escuchar sus esperanzas y frustraciones, vivir sus penas y alegrías. La lectura es, por excelencia, la octava superior de la acción ciudadana.

Pero la literatura no tiene la intención de cambiar las cosas ni de abrir las mentalidades. Se trata únicamente de acercarnos a individuos de un imaginario. Son los hombres y mujeres los que pueden emancipar las mentes.

Ya sea en la literatura o en la ciencia, en la militancia o de otro modo, son nuestros compromisos y no nuestras vocaciones los que nos definen como liberadores o como tiranos.

Los escritores son gente común. Hay quienes escriben por diversión, otros por exorcizar sus viejos demonios y otros para limpiar las mentalidades y abrirnos los ojos a lo que nos es útil.

En mi opinión, cualquiera que sea mi integridad y mi humanidad, nunca podré igualarme al compromiso de un médico sin fronteras o de un activista de causas justas o humanitarias que dedica su vida a los demás. Si, a través de mi trabajo como novelista, consigo desmitificar determinados estereotipos y aclarar algunas zonas oscuras, me sentiré feliz.

Por supuesto, muchos escritores han contribuido a la liberación de las mentes y a la defensa de los valores universales, pero se trataba primero de conciencias y no de autores.

Los autores de las preguntas incluidas en este artículo han recibido un ejemplar firmado de la última novela de Yasmina Khadra, por cortesía de Éditions Juillard. Si eres uno de ellos y no has recibido todavía tu ejemplar, ponte en contacto con nosotros en la siguiente dirección: youthink-fr@worldbank.org.

Preguntas recopiladas por Liviane Urquiza.


 


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